Con esa etiqueta llega el nuevo estratega del Guadalajara

Chivas no camina. Pasó de ser una revelación en las primeras cinco fechas, a convertirse en un proyecto inestable, sin pies ni cabeza, pero era de esperarse. No hay quien tome decisiones con una planeación bien cimentada, el manejo de perfiles para dirigir al cuadro rojiblanco se convirtió en regalarle la lotería a entrenadores con antecedentes sombríos. La despedida de Matías Almeyda dejó estragos dentro y fuera del terreno de juego, la más alta cúpula del rebaño se vio atemorizada por las acciones que encabezaban los jugadores, apoyados por el sudamericano, quién de forma sorpresiva en nuestro fútbol, dejó de lado los intereses de los mandos a cargo de su sueldo.

Higuera y compañía tuvieron que tomar una decisión, pensada con el “higado”, como se diría coloquialmente. El ego siempre será un obstáculo en la busca del éxito continuo y más si es pisoteado por alguien que demostró no tener miedo a represalias.

Si lo de Cardozo fue sorpresivo, el “bomberazo” de Tomás Boy roza en lo ridículo. La obsesión de tener algo que es imposible ha nublado la visión de la dirigencia rojiblanca. Una mancha más al tigre.

La desconexión entre el club y sus aficionados es palpable, pero al parecer, los de pantalón largo se empeñan en alejarlos cada día más.

Confianza, dicen, es lo que le falta a los jugadores. Pues si, es evidente. El temor por fallar y salir de la institución por la puerta de atrás le da inseguridad a quien sea, sin importar jerarquías, ya pudimos ver el caso de Salcido, referente del redil que ni un adiós recibió por parte de la directiva.

Faltan cuatro partidos, Chivas necesita un cierre perfecto, sumar de a tres ante rivales como León y Tigres, por la actualidad en que caminan los rojiblancos, es una locura pensar en hilar, mínimo, tres victorias consecutivas. Pero hay un personaje que cree lo contrario, así es, José Luis Higuera sigue empesinado en acceder a liguilla y sus últimos dos movimientos son síntoma de una preocupación jamás vista por el empresario. En dos semanas a sustituido a dos técnicos y el discurso se mantiene: “el objetivo es calificar”.

Tomás Boy llega como bombero de emergencia, buscando apaciguar un incendio forestal de cien hectáreas con una jarra de agua. ¿Locura? Por supuesto. Sin embargo, queda claro que el incentivo de dirigir al Guadalajara mueve la ambición y deseo en algunos entrenadores todavía, por más increíble que parezca. Si bien la actualidad no es óptima, el nombre y la historia siguen siendo grandes.

El curriculum del goleador histórico de Tigres ya tendrá un espacio que jamás habría pensado el o cualquier otro ser humano, hilando su pasado polémico hacia el chiverio.

¿Calificarán? Es una incógnita que parece tener como resultado una respuesta negativa, pero aquí las pregunta serían… ¿Por qué Higuera se nota tan presionado? ¿Su adiós en Chivas está cerca?

Solo el tiempo lo dirá…

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